5 ago. 2008

Peluquero pachón.

Floid La anécdota del día va sobre el peluquero de la plaza Emperatriz.
Entro en la peluquería a cortarme el pelo para hacer frente al veranito, así que me siento en el butacón, me ponen la sábana, el collarín y palante, pues la fortuna me sonrio y no tuve que esperar cola.
Que cómo lo quieres, que si al 3 al 2... las patillas así, asao... poca mili chaval pa ser peluquero y veterano, ejem, ejem. Ya el volumen corporal del peluquero me llamó la atención, también el pendientito que llevaba, y esos gestos apocados que no cuadrán con un peluquero de una barbería de hombres, con solera en el barrio, de las que tienen el bote de Floid delante del espejo, el caso es que empieza la faena y si yo hablo poco el tipo hablaba menos que pepe leches, pero todo bien, con calma, moviendo la tijera con la pasimonia de un peluquero caribeño, hasta que se toma su descanso y le da por encenderse un cigarrito, entonces entre trasquilón y corte caladita al cigarro, que no estoy pa extresarme, no me jodas pedazo de vago maleante, que pocas ganas de trabajar que tienes jodío, curras menos que mi ex-jefa Mss venca, y luego me sablas por un corte de pelo que se tarda 10 minutos y tú te tiras más de media hora, a éste ritmo no sacamos al país de la crisis...
Y lo de fumar qué, es la primera vez que veo en mi vida a un peluquero fumar mientras te corta el pelo, ya es para morirse de risa. Por lo menos no me dejó mal, vamos milagros no se pueden hacer, pero al fin y al cabo uno está de vacaciones y se pasa la vida por montera, que no os echen el humo encima jajajaja.

Más madera.

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