29 abr. 2008

Una mañana cualquiera en el Metro

Miradas neutras, miradas perdidas al infinito, miradas desviadas del que mira, esto es el metro por la mañana, un maremágnum de personas que llevan rumbos desiguales, unidos por el mismo medio de transporte.
Hoy he dado premios, sólo imaginarios claro: a la más elegante, a la más guapa, al más guarro, al más triste, había para todos, cuando me pongo a repartir soy muy generoso, y además se te pasa el tiempo más rápido. Esta mañana parecía que iba todo más despacio de lo habitual, puede ser que yo fuera más despierto, he dormido una hora más y estaba pletórico para afrontar los empujones y el mogollón de gente en los intercambiadores. He echado de menos al músico que por la mañana me alegra el camino, con su guitarra o su teclado, qué gente tan maja y que trabajo tan ingrato: músico del metro.
A ver qué me depara el día. La renfe ha tenido sus problemas, espero que no me haga llegar tarde.

Más madera.-

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