5 nov. 2008

Aprende a desayunar

Esta mañana he acompañado a mi madre a realizar una gestión en una de las delagaciones de Hacienda donde se realizan trámites con competencia estatal, de manera que nos hemos dirigido concretamente al Paseo del General Martínez Campos, nº 30, 1ª planta. En el primer envite tomamos número, esperamos a que el luminoso nos indique la ventanilla en la que nos han de atender y una funcionaria muy maja nos indica los impresos que hemos de comprar y rellenar, además de adjuntar toda la documentación que llevabamos. Como la compra de impresos lleva su tiempo (una cola de espera de rigor) y luego cumplimentarlos también, la persona que nos atendio imagino finalizó su jornada laboral pues ya no estaba, de manera que al segundo envite tomamos número y esperamos turno, cuando el luminoso marcaba nuestra letra y número nos acercamos a la ventanilla correspondiente, y una señora nos atendio de mala manera sin dar explicaciones ni responder a las preguntas que hicimos, con una cara de amargada de la vida que le llegaba a los pies, nos despachó lo antes posible.

Anoto aquí mi queja ya que un funcionario público tiene que hacer lo posible para que en su trabajo el cliente, osea, el contribuyente, quede enterado de todos sus derechos y obligaciones para que los trámites no se demoren y se hagan correctamente, si se ha levantado de mala leche o está estreñida, por favor tome All Bran antes de salir de casa y verá la vida de color de rosa.

Más madera.-

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