10 ene. 2010

Cita con el taller

Cambiando las cuatro ruedas a mi bólidoRecientemente he cambiado las cuatro ruedas a mi coche, en una revisión típica, el mecánico determinó que estaban en mal estado y tocaba cambio inmediato, bien, pues las cambié, y además se le hizo el famoso "equilibrado" y ya puestos "el paralelo", para que todo cuadre, no sea que cada rueda vaya por su cuenta.

Hasta que me toco turno esperé, y mientras tanto observaba el trabajo a los coches que iban delante de mi, lo increíble es que hay coches que llevan defectos de fábrica y es imposible dejar las ruedas paralelas, como decía el técnico: los coches de ahora no son como los de antes... frase socorrida para cuando algo no tiene remedio.

Y es que cuando llevas el coche al taller es como ir al dentista, te sacan todo tipo de males, te tardan en dar cita, lo pasas mal, no entiendes lo que te dicen y encima sablazo al monedero. Si no es la junta de la trócola es el casquillo de la caja de cambios, si no el aforador del depósito y claro, se rompe el fuelle del palier con lo que la rótula de la junta homocinética pierde valvulina interior... a ver, háblame en cristiano que no soy mujer y me quiero enterar de qué le pasa al coche. Y para enterarte de lo que le han hecho a tu coche, al final tienes que leer la factura, en la que aparecen conceptos que no te esperabas como los tapones de las ruedas y cosas así.

Más madera.-

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha "llegao", ese comentario me ha "llegao".

Curioso que ese lenguaje incomprensible del que hablas es el mismo que usan los informáticos cuando se nos estropea el pc, el electricista cuando cambio la instalación eléctrica de casa, el abogado cuando me meto en un lio, que me produce tal dolor de cabeza que no me queda mas remedio que ir al médico a que me hagan unos análisis y me relata los resultados en un lenguaje que no se que me dice, pero me da una receta ilegible que solo sabe traducir el farmacéutico. Por no decir del señor del banco que me llama por teléfono a venderme un producto bancario. No me queda otra que para despejarme irme a cenar a un restaurante en el que el camarero debe ser de otro mundo porque ya ni entiendo lo que puedo elegir para cenar, asi que me piro al "burrikin" que "doble whoper chess mix" me sabe a gloria.

J.Daniel Merchán

Antonio dijo...

Bueno, visto así, quizá tengas razón: así que me quedo con el farmacéutico como intérprete de lo ilegible, recurriré a él en cualquier caso de facturas incomprensibles, telemarketing inaceptable, geeks informáticos, frikismo abogacil y terminologías corporativas incoherentes, será mi google translate humano.

Yáñez dijo...

Enhorabuena Alejo, de los mejores que he leido...

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