13 may. 2006

EL 34 II PARTE: HISTORIAS PARA NO DORMIR

El jueves pasado cuando salí de currar, me fui a cibeles, para coger el 34. En la hora que se me ocurrió coger ese dichoso autobús, donde no hay día que no tenga anecdota que contar.

Previamente, es conveniente haceros saber que por la mañana había estado hablando con una amiga mía, que se ha comprado un piso hace poco, y tiene problemas con los obreros, y como la vi un poco afectada, la llame por el telefono móvil a la salida del curro, aprovechando lo corto que se me hace el trayecto en el 34 desde cibeles a carabanchel.

Como mi tono de voz es bajito (je,je,je), se entero de la conversación todo el autobús, estuvimos discutiendo si cuando contratas a unos obreros para que te hagan la reforma de la casa, es mejor o no tener un contrato que te fije el plazo de terminación de las obras, y el resto de cláusulas necesarias que deben fijarse en un contrato, impriscendibles desde mi punto de vista para que puedas reclamar, sin embargo, según mi amiga, quién no tenía razón era yo, así que lo deje estar, a pesar de seguir creyendo que precisamente por no tener contrato lleva seis meses sin terminarle las obras. Tiene la cabeza como un alcornoque, no se le puede llevar la contraria.

Cuando consegui derivar la conversación hacia otros derroteros, hablamos sobre lo delgada que me voy a quedar cuando viva fuera de casa, por no hacer la comida, entre otras cosas (El Carabo que no lea esto). Pues bien, retomando mi hilo argumental, escuchando toda mi conversación estaba una señora mayor, de unos 65 años más o menos, que empieza hablar conmigo, sin yo darle paso, y me comenta que ella para adelgazar toma BIOMANAN y que le va muy bien, me conto la vida de sus hijos, y bla, bla, bla. No entiendo a las personas que hablan sin que tu quieras hablar con ellas, es una costumbre española muy frecuente que me ataca los nervios, ¿Que opinais? Mi madre también lo hace, pero ipso facto, la mando callar. NO LO SOPORTO

7 comentarios:

Alejo dijo...

Pues a mi el viernes pasado, en la Renfe, ya me había hecho mi hueco en el vagón y en una de las paradas se me acopla un tio al lado y como le dejo espacio (imaginaos a las 7:30 de la mañana la gente que hay) se me pone a charlar, a lo que yo aplico la "técnica Yañez matutina": me hago el insociable, ignoro al tio y miro para otro lado. Joer, que ¡no son horas para hablar!

Piluchy dijo...

La verdad es que es bastante incomodo que alguien que no conoces absolutamente de nada se te ponga a hablar, y si encima tu no tienes ganas, ya para que contaros.
Yo creo que es algo que va con la edad, a más años, más hablan con desconocidos.

¡¡Cosas de los años!!

Alejo dijo...

Sí, debe ser cosa de los años porque mi madre también hace lo mismo.

Dani dijo...

Pues a mi no me importa, hay mucha gente que se siente sola, lo único que quiere es conversación, yo casi siempre sigo la conversación a estas personas, no porque me interese demasiado lo que me cuenta, sino por hacerles felices. Como casi nadie les hace caso les hace mucha ilusión que alguien les escuche, y mas si es una persona joven. Además, con suerte se puede aprender algo, ya que como dice el refrán: mas sabe el diablo por viejo que por diablo. En resumen, creo que es una costumbre buena que se está perdiendo.

elyanez dijo...

Pues yo por muy borde que pueda aparentar adopto una postura intermedia.

Depende de mi estado de animo y de la conversacion que me propongan hago caso o no.

La virtud está en el termino medio.(creo que es de Aristoteles)

Alejo dijo...

Lo malo entonces es que siempre te pillamos con un mal estado de ánimo, porque según te has confesado muchas veces eres insociable por naturaleza.
Menos mal que nos hicistes un día caso y te matriculastes en el "Máster de Sociabilidad y Diplomacia", me alegro que lo acabaras con aprovechamiento. Tus familia, amigos y el resto del mundo te lo agradece.

Valdu dijo...

A mi me tendría que pillar en un día muy muy raro para que hiciera algo de caso. Se me dan muy bien las ignoraciones.

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